Características del Dinero Electrónico y la Firma Digital José Manuel Gil. Socio Consultor de Enfoque 5. El dinero
electrónico no es un invento creado como consecuencia de Internet, la mayoría
de los movimientos bancarios se realizan ya electrónicamente, de manera
transparente a los consumidores. Poco a
poco, el papel moneda se ha ido eliminando de nuestras transacciones diarias y
las facturas superiores a unos pocos miles de pesetas las cargamos ya a
alguna de nuestras diferentes tarjetas de crédito. Y parece inminente que
nuestro tarjetero será incrementado por la “tarjeta monedero”,
tarjeta que servirá para pequeños pagos, a modo de monedero electrónico. Se
carga con un valor que representa una pequeña cantidad de dinero, y se usa para
pagar el café, el metro, el periódico… Una vez que se nos agote, la podemos
volver a cargar en cualquier cajero. Fácilmente
se adivina que la tarjeta monedero va a disminuir aún más el uso del dinero
tradicional, pero hay mucho más detrás de la implantación de su uso: imaginémosla
conectada a nuestro ordenador, con el interfaz adecuado, permitiéndonos pagar
precios del orden de un par de pesetas (o Cent) por la información que nos
interesa. ¿Nos importaría pagar cantidades tan pequeñas, precio inferior al
de la fotocopia, por una información que necesitamos y que obtenemos cómodamente
en casa o en la oficina?. Sirva de
ejemplo que no sería necesario, por ejemplo, pagar por el periódico entero, sólo
por aquéllas páginas o noticias que nos interesaran. Y ello sin necesidad de
inscribirse o comprometerse por un tiempo determinado a hacer pagos periódicos.
Pagaríamos simplemente por la información adecuada, en el momento preciso. Sin
embargo, hay un obstáculo importante en el desarrollo de los pagos a través de
Internet: la seguridad. Internet no es una red privada, como las que usan
actualmente los bancos para realizar sus movimientos. Cualquiera puede
conectarse. Existen posibilidades
reales de que personas no autorizadas accedan a través de Internet a nuestra
información financiera y la usen de manera fraudulenta, sin que se pueda
rastrear al autor o ni siquiera detectar su intromisión. El dinero electrónico debe cumplir una serie de características con el fin de ofrecer la seguridad necesaria para el comercio electrónico. Estas características son las siguientes: La
identidad. Identificación sin ambigüedad de las cuentas del que paga y del que recibe el dinero. La
firma El banco ha
de poder verificar que las instrucciones de pago han sido generadas por una
persona autorizada. La
confirmación. El receptor ha de tener confirmación de que se ha realizado el ingreso. El pagador ha de recibir confirmación de que el pago ha sido realizado.
La
confidencialidad. Terceras partes no deben ser capaces de observar la transacción. De estos últimos,
la firma y la confidencialidad son los más problemáticos a la hora de crear
instrumentos electrónicos de pago. La confidencialidad se asegura con algún
tipo de criptografía, es decir, cifrando el mensaje de modo que nadie, excepto
las partes interesadas, sea capaz de descifrarlo. El problema
de la firma electrónica es más complejo, pues ha de asegurar, como poco, la
identidad del firmante y la integridad del mensaje. Requiere el uso de una clave
privada (secreta) que permite que un mensaje pueda ser digitalmente firmado, y
el uso de claves públicas (accesibles por todo el mundo) facilitando que el
mensaje sea verificado por cualquiera que disponga de esta clave pública. Además
debe existir algún tipo de infraestructura de certificado de clave pública que
sirva para asociar sin ambigüedad un nombre de usuario, o una cuenta, con una
clave pública particular. La Unión
Europea está a la vanguardia en cuanto a legislación que permita el uso y
validez de la firma digital, y ya existe tanto una directiva como una ley que en
España especifica el uso de la firma digital. La mayoría de los sistemas de pago requieren de un software especial, a disposición del vendedor y del cliente, que sirva para preparar y procesar los mensajes de pago electrónico. El sistema de pago constituye una especie de talonario electrónico, que permite firmar electrónicamente órdenes de pago y mantener un registro de las operaciones realizadas.
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